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Pavimento hidráulico: relanzar la tradición

26 octubre 2021

Arquitectos y diseñadores contemporáneos crean nuevos modelos e impulsan su revalorización, en colaboración con talleres artesanos centenarios.

 

Por Marta Rodríguez Bosch


Ilustraciones de Marianne Verdoux con composiciones de la baldosa Hiruki, diseño SaizVerdoux Arquitectos, que produce Mosaics Marti.

¿Qué seduce a arquitectos y diseñadores del siglo XXI de este producto del siglo XIX? De estudios de renombre internacional a jóvenes despachos, los profesionales de la arquitectura muestran interés por idear nuevos modelos de baldosa hidráulica. El gran potencial para crear perspectiva –un método propio de la arquitectura- seguramente juegue a su favor. Las composiciones con baldosas hidráulicas facilitan la representación tridimensional en superficie plana y hacen viable generar diversidad de efectos ópticos y sensación de profundidad. Además de toda la carga decorativa que comportan sus motivos y colores.

Fabricada a partir de cemento, polvo de mármol, agua, arena y pigmentos, la baldosa hidráulica es un producto natural hecho a mano, que surgió como nuevo pavimento en el área del Mediterráneo en el siglo XIX,  con gran desarrollo en algunas zonas de España como Cataluña, Baleares o Valencia. Su particularidad son los moldes metálicos o trepas, con marco y separaciones que marcan cada dibujo y color. Para consolidar la pieza se emplea una prensa y, a diferencia de la cerámica, no pasa por el horno.


Colección creada por los arquitectos suizos Herzog & De Meuron. Aplicada en el Auditorio Valentí Fuster. Cardona, España. Fabricada por Huguet Mallorca.

En el ámbito de la construcción, el empleo de un material trae consigo el desarrollo de productos derivados. Así sucedió con la baldosa hidráulica, a partir del cemento. El Modernismo fue un periodo estelar para este elemento. La pasión por las artes aplicadas y decorativas derivó en que los arquitectos quisieran diseñar mosaicos para sus obras. De finales del siglo XIX y principios del XX nos han llegado gran profusión de modelos con geometrías y también motivos florales y vegetales, a veces simulando alfombras, con cenefas perimetrales. Fue a mediados del XX, con la competencia de productos cerámicos, gres porcelánico y terrazos, cuando cayó en desuso.


Moldes de la colección Geometrías, de los arquitectos Lluis Clotet, Elias Torres y Ramón Ubeda. De Mosaics Marti.

En el renovado interés por la baldosa hidráulica se amalgaman diversos factores. La rehabilitación de edificios como una de las ocupaciones de la arquitectura, a la par que la construcción de nueva planta. Una revalorización de los oficios artesanales y las artes aplicadas. Mas el tránsito de una larga época de cromofobia y minimalismo gris/beig a una cromofilia de vigorizante colorido en proyectos de interiorismo.

Para el estudio Saizverdoux -autores del modelo Hiruki- diseñar un pavimento hidráulico comporta la posibilidad de aportar una dimensión arquitectónica al suelo poniendo en juego espacio y movimiento en la superficie plana. El efecto de relieve tridimensional de algunos dibujos y la incidencia de la luz contribuyen a ese guiño óptico de movimiento.


Modelo Mallorca creado por la arquitecta Carme Pinós. De Huguet Mallorca.

En los actuales diseños, son habituales los sistemas seriados compuestos por varias piezas, o por una misma que permiten composiciones diferentes.  Y según se posicione respecto a las que le rodean, cambia totalmente el estampado y efecto visual. La arquitecta Carme Pinós, con el modelo Mallorca para Huguet, ha diseñado una baldosa de contorno y motivo triangular, que genera formas triangulares, romboidales, en espiga, cuadros... También signos de flecha, que indican una dirección y conducen la mirada.

“Hemos podido trabajar con arquitectos que valoran la libertad de creación de una pieza pensada y diseñada por ellos y también la facilidad de personalización de múltiples diseños contemporáneos, dos conceptos muy importantes que se suman a los valores intrínsecos del material”, explican desde Huguet Mallorca, firma fundada en 1933. Su intensa colaboración con arquitectos contemporáneos va de los suizos Herzog&DeMeuron a estudios con sede en Barcelona como Barozzi Veiga o Carme Pinós.


Benedicte Bodard. Pionera en Barcelona en recuperar baldosa hidráulica antigua, que recicla en Mesabonita.

Para Mosaics Marti, otro de los talleres históricos, desde 1913,  “es un material que, por sus características técnicas, ha demostrado una capacidad de adaptarse a los tiempos inigualable. Desde las creaciones del Modernismo y el Art nouveau hasta los nuevos diseños contemporáneos, todos ofrecen un producto que se integra en todo tipo de decoración de interiores”. Los talleres productores destacan  los valores inherentes al material: producto sostenible, artesanal, cálido, inmensa gama cromática, buen envejecimiento. Y alternan la producción contemporánea con reproducciones antiguas. Modelos también muy demandados gracias al impulso de rehabilitación del parque de viviendas más antiguo.   











 

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