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Una infraestructura verde en red y replicable

3 marzo 2022

La Vera de Girona es un proyecto de EMF Arquitectura del Paisaje, que aborda el espacio periurbano para crear una gran infraestructura verde accesible de 600 ha.

 

Texto por Marta Rodríguez Bosch

 


La Vera, en Girona es un proyecto de EMF Arquitectura del Paisaje. Vista de los Prados de Can Colomer. © Foto: EMF Arquitectura del Paisaje.

 

Acercar la naturaleza a los habitantes de las ciudades es uno de los objetivos de las nuevas políticas urbanísticas europeas, más allá de plantar árboles en el asfalto o inaugurar nuevos parques y jardines. Los espacios periurbanos, a veces abandonados o infrautilizados, están en el punto de mira. Y, probablemente, las ciudades de dimensión intermedia salgan beneficiadas en ese reconectar con lo verde que demandan hoy los urbanitas. Pues su tamaño  favorece entreverar los flecos de la trama urbana con el paisaje natural.

 

Girona, capital de la provincia del mismo nombre, en Cataluña, con algo más de 100 mil habitantes, es decir población mediana, está considerada entre las ciudades con mayor calidad de vida de España.  Allí se desarrolla La Vera, proyecto del despacho EMF Arquitectura del Paisaje, con el equipo formado por Martí Franch, Gemma Batllori, Héloïse Bouju, Mercé Pagés y Sergi Romero. Su gran aportación ha sido poner en red los paisajes y diversidad de espacios naturales del borde inmediato de la ciudad de Girona para crear una gran infraestructura verde accesible de 600 ha.



La Vera comprende intervenciones en 13 bucles y 30 parques “naturbanos”. Dibujo a vista de pájaro de EMF Arquitectura del Paisaje.


A ello suma su concepción como un proyecto replicable. La propuesta ha sido merecedora del  reciente premio internacional de paisaje Landezine, categoría Infraestructura, por ser “un modelo de bajo coste que se puede repetir y adaptar a diferentes lugares. Y el resultado, un conjunto de espacios modestos, poéticos y útiles que enriquecen la calidad de vida de los ciudadanos”.



El objetivo de La Vera de Girona es recuperar, desarrollar y gestionar los espacios verdes periurbanos descuidados de Girona y convertirlos en el equipamiento público verde multifuncional más grande de la ciudad, ofreciendo espacios para el bienestar, la salud, hacer deporte y la contemplación. EMF se define como estudio transdisciplinar que engloba expertos en diseño urbano y medio ambiente, y entiende cada proyecto como una forma de investigación. “Exploramos maneras híbridas entre los sistemas ecológicos y los constructos culturales para informar espacios multifuncionales y resilientes”, afirman.



Zona de la montaña de las Pedreres y la ciudad de Girona al fondo.  © Foto: EMF Arquitectura del Paisaje.

 

Se trata de una iniciativa en marcha, que arrancó en el año 2014, y la ejecución corre a cargo del propio Ayuntamiento de Girona. Las primeras actuaciones se realizaron como dos proyectos piloto. Uno en la montaña de les Pedreres (monte seco mediterráneo) y el segundo en el entorno fluvial del rio Ter. Mediante el diseño de mobiliario y elementos a medida para los miradores y áreas de descanso se ha entrelazado lo urbano con lo natural, en lo que los autores de la iniciativa denominan estética “naturbana”. Una segunda fase se enfocó en un proyecto colaborativo con los vecinos de distintas zonas de la ciudad, estableciendo “Caminos de barrio” para conectar y revalorizar los espacios de vera y naturaleza contiguos.

 

Una de las claves del proyecto es lo que califican como diseño de la gestión diferenciada. En lugar de efectuar tratamientos uniformados, definen sub-ámbitos para aplicar distintos regímenes de gestión. Todo con la finalidad de “generar un mosaico rico en estadios intermedios de sucesión ecológica que, al mismo tiempo que mejoran la biodiversidad, promuevan la apropiación respetuosa de las veras urbanas”. En esa primera fase, de las 600 ha, aproximadamente un 50% de superficie era bosque y monte bajo, un 25% se gestionó como prado alto (con 1 siega al año), y el otro 25% se calificó como prado seco accesible (con siegas más regulares, entre 4 y 8 anuales).

 


Diversas intervenciones en el entorno fluvial del rio Ter. © Fotos: EMF Arquitectura del Paisaje.

 

Este es un proyecto de proyectos que avanzan en paralelo y en diferentes fases, según recursos disponibles, en distintos puntos de la ciudad. Y contempla a la brigada y gestores del mantenimiento como co-proyectistas. “Este savoir faire que se deposita en la brigada, es el mayor logro del proyecto, porque le otorga capacidad de emancipación y resiliencia”, apuntan en EMF. Operativamente el proyecto se estructura en 13 bucles, vinculados a las principales entidades del paisaje (montes, ríos, planas) y estos, en 30 parques “naturbanos” de proximidad.

 

“Es justamente este diseño del régimen del cuidado, el portador de una nueva estética ‘naturbana’ híbrida, entre natural y urbana, que queremos social y económicamente sostenible”, explican. Todo el proyecto viene marcado por su voluntad de configurar un método abierto y replicable en otras ciudades que aspiren a reconectarse con el entorno natural,  y quieran revalorizar la periferia con este concepto “naturbano”, con un coste monetario bajo.
“Su virtud –resaltan los responsables del proyecto- es convertir la gestión paisajística y la belleza del paisaje existente en una palanca para proyectar una infraestructura verde”.

Una infraestructura verde en red y replicable
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