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La piedra de marés más social

22 noviembre 2022

Esta arenisca, seña de identidad de Mallorca, dignifica un proyecto de viviendas sociales en  Son Gotleu, Palma, realizado bajo criterios de sostenibilidad y km 0.

 

 Por Marta Rodríguez Bosch

 

En la isla de la Mallorca el marés es una piedra local emblemática. El prestigioso arquitecto danés Jørn Utzon (autor de la opera de Sídney) contribuyó a su difusión internacional al construir con ella su casa de vacaciones en la costa de Mallorca, a inicios de los años 70 del siglo XX. Bautizó la vivienda como Can Lis y, al poco, devino meca de peregrinaje para los amantes de la arquitectura. Por su belleza: varios pabellones de bloques de piedra encuadran permanentemente el intenso azul del mar Mediterráneo, con esencialidad cálida. Pero, también, por un singular planteamiento constructivo.




Viviendas sociales en Son Gotleu, en Mallorca. Proyectadas por el IBAVI, utilizan el marés como material estructural. 

 

Ahora la piedra de marés vuelve a ser noticia arquitectónica. Esta vez vinculada a un tipo de edificación del todo imprescindible como son las viviendas sociales en Son Gotleu de Palma de Mallorca. Proyectado por el Instituto Balear de la Vivienda (IBAVI), ha obtenido diferentes reconocimientos en certámenes y foros por dignificar la vivienda social con un proyecto arquitectónico que da protagonismo al marés e investiga en soluciones sostenibles y eficientes, a partir de emplear materiales Km 0.

 

En el proyecto de Son Gotleu, el equipo de arquitectos (formado por Carles Oliver, Alfonso Reina, Antonio Martín, Xim Moyá y Mª Antònia Garcías), ha utilizado el mismo sistema constructivo que aplicó Jørn Utzon en Can Lis. Los muros de carga realizados con piedra de marés detentan función estructural en este conjunto de viviendas que se elevan tres pisos. Una función eludida los últimos treinta años por cuestiones de normativa. Y que ahora se recupera gracias a ese nuevo foco de la arquitectura puesto en el desarrollo sostenible y los materiales de proximidad. Los arquitectos contemplan el marés como el material industrializado con menor huella ecológica de Mallorca. En el edificio, los muros de carga interior de 20 cm poseen gran inercia térmica y el muro exterior pluvial es de 10 cm de grosor.

 


La piedra de marés dignifica y da identidad a este conjunto de viviendas sociales. 

 

El marés es una piedra arenisca, con granos calcáreos, de un color que oscila entre el ocre dorado y blanco y, según la cantera de la que se extrae, puede ser dura y compacta, de alta densidad y bajo coeficiente de absorción. A la belleza y autenticidad constructiva, aporta a las viviendas sociales una identidad y pertenencia al lugar. Las cinco viviendas quedan organizadas en tres plantas de altura, agotando toda la edificabilidad de la parcela mediante el encaje, a modo de Tetris, de dos viviendas de tipología dúplex y el resto dispuestas una por planta.

 

Se trata del primer proyecto finalizado por el IBAVI que enlaza con la investigación de Reusing Posidonia en Formentera, adaptado al caso de Mallorca. Sobre un techo de madera, de tablones reutilizados, una capa de 30 cm de posidonia oceánica de la propia playa de Palma, transforma esta planta acuática en material aislante.

 

Son Gotleu figura como uno de los barrios de Palma con mayor índice de vulnerabilidad social. El inicio de su desarrollo fue en 1943 con una tipología de viviendas entre medianeras de planta baja o piso y patio, combinadas con viviendas unifamiliares aisladas. El boom del turismo de los 60 del pasado siglo, trajo consigo la llegada de olas de inmigración desde la península para construir hoteles y apartamentos. Y con ello la necesidad de grandes bloques de pisos baratos para trabajadores, que con el tiempo ha devenido foco de conflictividad social.
 


Retoma la escala más humana de los origines del barrio de Son Gotleu.

 

El nuevo edificio de Son Gotleu retoma los orígenes del barrio y su escala más humana, con pequeñas casas entre medianeras, donde ya se empleó en su día la piedra de marés. Actualmente, los requerimientos térmicos y acústicos del Código Técnico de Edificación y las diversas directivas europeas para afrontar la emergencia climática, hacen viable volverla a utilizar. Gracias al uso de marés y los sistemas de aislamiento ecológicos, se ha reducido un 75% la contaminación producida durante la construcción de la fachada respecto a una solución convencional.

 

Todas las fotos © José Hevia

La piedra de marés más social
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